Trabajar desde casa tiene sus ventajas, pero la falta de interacción social puede llevar al aislamiento. El coworking puede ayudarte a encontrar el equilibrio perfecto.

20 mar 2023
Podemos estar de acuerdo en lo cómodo que puede ser quedarte en casa después de que tus hijos te despierten al menos 5 veces durante la noche, estás en el primer día del periodo o es uno de esos días en los que realmente no quieres tener que elegir un conjunto. Entonces puedes quedarte en casa con tus pantalones de deporte más cómodos, tomando tu té favorito y sintiéndote calentita y a gusto bajo una manta.
Pero... ¿Qué pasa cuando día tras día, tu rutina diaria se reduce a ir de la cama al escritorio y del escritorio a la cama?

Aislamiento, horas y horas frente a la pantalla, todo el día sentada sin interactuar con nadie más que con tu gato, excepto por las videollamadas y los canales de Slack. Pero, de nuevo, ¿podemos llamar a esto interacción humana? Echaba de menos sonreír a alguien, recibir un abrazo en un mal día, cotillear sobre nuestros pequeños dramas personales durante la pausa del café y tomar aire fresco al salir a comer.
De repente me encontré preguntándome si la oficina en casa era realmente el sueño que imaginé y pensando lo que nunca pensé que pensaría: ¡echo de menos ir a la oficina!
Seguro que no quiero volver a esa estructura de trabajo rígida donde tengo que estar fija de 9 a 5 en ese cubículo gris y aburrido al que llamaban oficina. Seguro que no quiero volver a 1 hora de transporte público para ir a trabajar y otra más para volver a casa. Seguro que no quiero volver a tener que explicar dónde estoy a cada segundo, y seguro que no quiero perder la oportunidad de trabajar desde cualquier lugar del mundo cualquier día.
Sin embargo, somos tribales, somos seres sociales, necesitamos la interacción humana para sobrevivir y generar las hormonas que activan nuestro sistema y aportan alegría a nuestra vida. Necesitamos risas, ¿y cómo reírse cuando no hay nadie alrededor con quien compartir un chiste? ¿Escribir "jaja" funciona igual que compartir el ruido estruendoso de una carcajada con un compañero?
En comunidad prosperamos, en aislamiento nos marchitamos.
Echo de menos ver a otras personas alrededor, echo de menos las pequeñas conversaciones en los rincones, echo de menos salir y pensar "¡hoy me pongo esos vaqueros nuevos tan chulos!". Echo de menos conocer gente con experiencia y pasión, tener la oportunidad de aprender algo nuevo cualquier día y echo de menos respirar ideas inspiradoras y encontrar diferentes puntos de vista a mi alrededor. Echo de menos la sorpresa, la calidez y el ambiente fresco que salir de mi pequeña cueva aporta a mi vida.
Entonces, ¿hay alguna forma de tener ambas cosas?
¿Puedo quedarme en casa si lo necesito, tener la flexibilidad de trabajar desde cualquier lugar cualquier día y aun así poder socializar y trabajar en una atmósfera de concentración?
Así fue como descubrí que One Coworking puede aportar a mi vida el equilibrio perfecto entre flexibilidad y espacio de trabajo. Me da acceso a espacios de coworking bonitos e inspiradores donde quiera, mientras me permite tener la libertad de elegir cuándo, qué y cómo. Me ofrece la posibilidad de diseñar la experiencia de espacio de trabajo que mejor se ajuste a mis necesidades personales, de elegir exactamente la experiencia que quiero.
Este artículo fue escrito por Bego Abaitua, nuestra Account and Customer Success Manager